jueves, 29 de enero de 2009

Viaje a India - 29 de enero

São Paulo

Ahora empezaba la travesía aérea con larguísimas esperas en cada escala. En Guarulhos, la primera escala, que creo será la menor de todas, fue de 4 horas. El check-in ya me colocó en un clima árabe, cuando me atendió una muchacha con túnica en los mostradores de Emirates.

El avión era un abuso de tecnología. Intentaba develar lo que era -para mí- un complejo sistema de autogestión con monitor interactivo, mientras un japonés, que estaba sentado cerca, me humillaba tocando la pantalla y haciendo con ella prácticamente lo que quería. O al menos así me parecía. Entre el japonés y yo había un asiento vacío. Supe que era japonés porque le pregunté de dónde era. Me respondió “Japan”, y fue la única palabra que me dirigió en todo el vuelo. Antes de despegar, una azafata nos trajo paños tibios embebidos en perfume. Agarré uno, comencé a observar que los árabes se limpiaban la cara. Repetí el ritual. Hasta que trajeron la comida estuve viendo noticias de la BBC, los resultados del día del Australian Open, configurando mi playlist de música para el viaje y eligiendo las opciones del menú, ahí en la pantallita. El vuelo era una buena metáfora de mi destino (Dubai): paños tibios y comunicación satelital, tradición y tecnología.

Llegué a Dubai de noche. La noche se hizo muy larga, apenas habíamos tenido algunas horas de luz cuando sobrevolamos África (esas cosas de para dónde gira la tierra y qué se yo). La primera impresión que me llevé de Dubai fue la experiencia del aeropuerto, que recorrí de punta a punta porque tenía una tediosa espera de 6 horas, hasta las 3.50 am, cuando salía el otro vuelo hacia Calcuta. Todas las estructuras del aeropuerto son impresionantes, los petrodólares se notan en cada rincón.

Oriente y occidente se mezclan de todas formas: un macdonnals en el que la gente se saca los zapatos para comer, un expendedor automático de condimentos. Ah! Y joyas… oro, plata, diamantes, por todos lados. Los árabes tienen una fascinación por las piedras y los metales preciosos.
El aeropuerto es inmenso, y los medios que conectan cada área son muy largos: largos los pasillos, largas las escaleras mecánicas, largos los corredores mecánicos.


Muchísima gente duerme en el piso, aún habiendo sillones muy cómodos. Se acomodan junto a sus equipajes, descalzos y generalmente se tapan con alguna manta. Pasé un buen tiempo contemplando mujeres: los trajes, los velos, los tatuajes en las manos, los accesorios. Algunas parecían arbolitos de navidad.



miércoles, 28 de enero de 2009

Viaje a India - 28 de enero

Rio de Janeiro

Salí de casa con Vinícius a las 16.00, tarde como siempre. Temíamos por el tránsito que se genera en la linha amarela, autopista que conecta el centro con la zona norte de la ciudad, por la cantidad de gente que sale del trabajo. Para colmo llovía: cuando llueve en las calles de Rio da la impresión que uno ve más autos que personas. En verdad para mi no era tarde. Iniciaba mi travesía aérea a las 20.00 en un vuelo de TAM que me llevaría hasta el aeropuerto de Guarulhos, en Sao Paulo. Vinícius, en cambio, tenía su vuelo más temprano, hacia Congonhas, el otro aeropuerto paulista. Él salía de la terminal de vuelos locales, nos despedimos y continué caminando solo hacia la terminal internacional. Así comencé otro viaje solitario.

domingo, 6 de abril de 2008

Efemérides: Trabalho e Samba

6 de abril. Vinícius componiendo en el piano, una música que -creo- se llama Invenção. Quien les narra, entre libros escribiendo un artículo. Un domingo entero, de lluvia, encerrados. Casi no nos hablamos. Cada loco con su tema...

domingo, 3 de febrero de 2008

Efemérides: Carnaval de Rio

3 de febrero. Noche en el Sambódromo. Vi cuatro escolas de samba: Salgueiro, Portela, Mangueira y Villadouro. Llovia de a ratos, pero el alcohol del povo carioca es excesivamente superior a cualquier lluvia, así que era una fiesta total. O meu valor me faz brilhar...!!!

sábado, 2 de febrero de 2008

Efemérides: Buzios y Cabo Frío

2 de febrero. Lindo lugar. Islas, playas con arena casi blanca, agua -por ende- clarísima. Tortugas marinas, huesos humanos, música de Ivette Sangalo en el barco. Vico estaba indignado porque el tour era en español... es que Buzios está repleto de esas cosas que llaman argentinos, en honor a la plata, el metal precioso, que nunca nadie encontró.

sábado, 19 de enero de 2008

Efemérides: litoral paulista (enero 2008)

Itanhaém



18 de enero. Este día conocí a Viviane, Monique y Keka (cuyo nombre nunca pude pronunciar del todo bien, llegando hasta el punto de llamarla de "kueka" que acá quiere decir calzoncillo). La mencionada está en una de las fotos de arriba, mirando por una ventana hacia el jardín del Convento de Nossa Senhora de Fatima. Visitamos el convento que está en un morro, con excelente vista del pueblo. Me dijeron que lo construyeron ahí para ver a los enemigos que venía por el mar, aunque yo sospecho que era por la vista bonita. Tiene además un lindo jardín y una pequeña salita de torturas para negros esclavos. Escapamos del convento en medio de una lluvia, fuimos para la playa de pescadores a comer pasteles de camarón y siri. A la noche, cena en un restaurante clásico de allá que se llamaba, creo, Tía Lena. Comí una suerte de cazuela de mariscos con otras cosas raras.



Peruíbe


19 de enero. Otro nuevo rincón del litoral paulista: Peruíbe. ¿Qué puedo contar sobre la visita? Fuimos a las ruinas de Aberebebe... un sitio a mi gusto demasiado arqueológico. Una aldea del siglo XVII formada alrededor de una Iglesia, con una pequeña misión de indios y un cementerio. La aldea te la cuentan, de la iglesia quedan cuatro piedras, de indios ni rastros y el cementerio es una llanura con pasto. Lo único que quedaba de esa época eran mosquitos, muchos mosquitos. Todo bien con los sitios arqueológicos, pero disfruté infinitamente más probar esos tempurá de camarão que ven en las fotos, una verdadera delicia. Anduvimos un poco por la costanera y el puerto que tenía un grupo de pescadores -unos seis- y tres evangelistas cantándoles con una guitarra "vengan al reino de dios".

São Vicente

20 de enero. A la noche fuimos de balada a un boliche que queda en la isla de São Vicente, pegado a la ciudad de Santos, donde nació, jugó y vive aún el puto de Pelé. El lugar -la isla digo- estaba bastante lindo. Fuimos con Vico, Viviane y Monique. El club tiene dos pisos y una psicina en el medio y... no sé por qué cuento estas cosas que ni a mí me interesan. La cuestión es que volvimos de madrugada a Itanhaém. Para volver hay que cruzar elPuente Pensil: pedí detener el auto para sacar una foto. Creo que quedó bonita, pero cuando llegamos a Itanhaém recibimos una noticia desagradable. Todos estaban con hambre y propusieron comer alguna cosa en un 'podrão' (que vendría a ser un panchirolo, sólo que acá son menos discretos y le pusieron ese nombre que es el aumentativo de podre, comida podrida). La cuestión es que cuando fui a sacar la billetera descubrí que no la tenía más. Y no es que era 'mi" billetera, porque llevaba en la de Vico el dinero de los dos, todos sus documentos y los míos. Caralho!!! Odié esta foto hasta que en la noche del día siguiente llamó un policía que era de Praia Grande y que había encontrado la billetera. Ya que devuelva las tarjetas de crédito y todo es como una hazaña. No sólo eso, la devolvió con todo el dinero. Acá me dicen que no es nada común una cosa así. Debe haber sido suerte de principiante. Era la primera cosa que perdía en Brasil.


Santos



22 de enero. Fuimos a Santos para la Formatura, ceremonia de graduación, de Monique. Fue una cosa muy bizarra, todo repleto de flores, canciones, personas llorando. Me sentía en un film de Kusturika. Nos quedamos horas y horas esperando que terminara. Salimos muertos de hambre y fuimos a comer una guasada de cosas a un Quiosque en la Barra de Ponta da Praia. Al otro día fuimos con la mamá de Vico a visitar unos familiares en un piso frente a la plata de Santos, de ahí las fotos más panorámicas.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

YMCA




Mi carnet de socio de la Associação Cristã de Moços de Rio de Janeiro. Voy al gimnasio ahí como un cristiano más y (escuchen) tengo que ir con uniforme!!! Así de simple. Un pantaloncito blanco, con una remerita blanca con el logo de la YMCA. Es un excelente disfraz para una Fiesta Plop! Anticipándome a las críticas de mis amigos bienpensantes, que deben estar horrorizados con mi decisión, explico los motivos de mi elección:
1. es el gimnasio que me queda más cerca de casa -dentro de los gimnasios que tienen una temperatura interna inferior a los 45 grados centígrados.
2. la otra opción era entrenar en cualquiera de los gimnasios de los librepensadores gays de Ipanema cuyo costo mensual oscila los 300 reales.
Ah! Observen el detalle de mi nombre: usé el ocultadísimo "Antonio" entre Diego y Galeano. Es que Antonio acá no queda tan feo ni tan viejo, pero además necesito competir con los cariocas, que tienen un promedio de 6 nombres y apellidos cada uno, además de los sobrenombres, claro! Dentro de poco me invento algún nombre más.
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